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Jafra el pueblo abandonado del Garraf

origen del fantasma de Melinda

Se tienen referencias de este pequeño caserío desde el año 1139 y se le atribuye la leyenda de la niña hija de una familia austriaca marcada por la muerte y la locura.

Historia de Jafra, pueblo abandonado.

Jafra debió comenzar siendo una aldea y evolucionó como mucho hasta pueblo, y fue poblándose y despoblándose a lo largo de la historia, y tuvo diversos propietarios durante toda su historia”

■ Aldea: Núcleo muy pequeño de población sin ningún personal de la administración trabajando ni a tiempo completo ni parcial.


■ Villa: Núcleo muy pequeño de población con algún personal de la administración trabajando pero sin ayuntamiento propio.


■ Pueblo: Núcleo de población con ayuntamiento propio y con algún personal de la administración.


■ Ciudad: Núcleo de población, con ayuntamiento propio y personal para casi la totalidad de todos los servicios administrativos.


Estas cuatro definiciones pueden ser un tanto ambiguas a día de hoy, puesto que históricamente la administración se entendía de manera religiosa, de modo que en las aldeas había ermitas sin personal permanente, en las villas había parroquias con curas compartidos con otras villas, en los pueblos había curas permanentes y en las ciudades había la autoridad religiosa (el obispo).


En los tiempos modernos, la hispanidad se ha laicizado y las anteriores definiciones históricas han perdido sentido pudiendo dar lugar a confusiones considerando la administración de una forma no religiosa.


No obstante, como la Iglesia no ha desaparecido, estas definiciones pueden aplicarse perfectamente, pues no tengo conocimiento de la existencia de alguna aldea, villa, pueblo o ciudad sin la correspondiente ermita, parroquia o iglesia.

El topónimo Jafra aparece ya documentado en el siglo XI como Jafar y después como Jafero y Jaffero. Hay diversas teorías sobre su origen”

Mientras unas le aseguran un origen árabe: ga’far , que podría hacer referencia a algún pozo de agua naciente o sima, otras fuentes indican que el origen no es árabe, sino que es un derivado del antropónimo germánico Wifred el cual evolucionó a Jofre.

El poblado Jafra es un pequeño caserío, esto es, un conjunto de pocas casas en el campo, que está situado en el Macizo del Garraf y a 189 metros sobre el nivel del mar, en la provincia de Barcelona, y que actualmente forma parte del inventario del patrimonio arquitectónico de Catalunya.


Hay referencias documentales de Jafra desde el año 1139, por lo que poco falta para que Jafra sea milenario como Marmellar. Aunque en el dintel de la entrada principal de la Iglesia figura grabado en la piedra el año 1850 no significa ello que la iglesia sea de ese año, pues ya aparece mencionada en el año 1332. El año 1850 corresponderá, probablemente, a la última rehabilitación que tuvo el edificio.

Deterioro

De hecho, por poner un ejemplo, y sin salir de Barcelona, si uno se entretiene a dar un paseo por el casco antiguo de la ciudad y se va a la plaza del Pi y observa el edificio que hace esquina con las calles Petritxol y Cardenal Casañas, podrá ver que en este edificio hay 4 fechas diferentes grabadas (1342, 1590, 1613 y 1789 - esta última en una viga de madera-). Es evidente que la fecha más antigua corresponderá con la fecha de inicio o finalización de construcción y las posteriores a sucesivas rehabilitaciones.


‘España Sagrada. Theatro Geographico-Histórico de la Iglesia de España’ es una obra de la historia eclesiástica española, muy importante por la inclusión de numerosos documentos, noticias, ilustraciones y antigüedades de todo tipo.


La obra consta de 56 volúmenes y fue escrita en su mayor parte por el fraile agustino Enrique Flórez en el siglo XVIII (los primeros 29 volúmenes son de él). No fue terminada hasta el siglo XX. En el año 2014 se publicó una nueva edición de toda la colección con un tomo adicional que moderniza la grafía y corrige errores de escritura. Finalmente, toda esta obra ha sido digitalizada y toda la colección se puede descargar en formato PDF.


En la página 198 del volumen XLIII, hay referencias a la historia eclesiástica de los años 1114 a 1146. Comienza hablando de Berenguer Dalmacio, que fue marmesor (albacea) de Guillem Ramón, sacristán que hizo su testamento en el año 1147. En ese testamento Ramón Guillem legó el pueblo de Jafra a su hijo Pere y en el 1332 ya se hace alguna denominación al Castillo de Jafra (pueblo e iglesia pasaron a pertenecer al monasterio de Sant Cugat).


En un documento del siglo XIV solamente aparece una vivienda ocupada y en 1413 se postula la poca utilidad de la iglesia de Santa María por el estado de abandono del poblado. El 21 de Agosto de 1432 se establece una unión perpetua de la iglesia de Jafra con la de Sant Fèlix de Olivella.


Sus propietarios fueron, a lo largo de los siglos XIII y XIV jueces o alcaldes reales de Vilafranca del Penedès , y en el 1332 (al menos) ya tenían el tratamiento de barones.


En el 1365 el barón era Bertrán del Coll, y el título perteneció a la familia Bertrán, hasta que por enlaces matrimoniales pasó a Catà ( siglo XVIII ) y sucesivamente a Martí, a los Papiol ( 1717 ), la casa de los que es ahora el Museo Romántico de Vilanova y la Geltrú , y a la familia Torrents ( 1817).


Se cuenta que, en 1714 , el entonces barón de Jafra acogió Rafael Casanova , herido (y buscado por los vencedores filipenses) en una casa que tenía en Barcelona, primero, y -cuando la investigación se calma- el palacete que los Jafra tenían cerca de la iglesia parroquial de Sant Boi de Llobregat.


En 1819, Jafra se incorpora definitivamente al pueblo de Olivella, debido a sus vínculos ya nombrados.


La economía tradicional de Jafra se basaba en leña y algún ganado, aunque también se intensifica el cultivo de viñas hacia el siglo XVII. Aunque en 1820 gozaba todavía de 83 habitantes y se produce una renovación de la iglesia, la filoxera (parásito de viñedos) inducirá el abandono progresivo de los terrenos dejando a Jafra con 19 habitantes en 1960”


Actualmente en Jafra se conservan los restos de la casa del barón de Jafra, la de los masoveros (labradores que residen en la masada o masía de otro, y trabajan la tierra por un salario en dinero o especies) y la iglesia de Santa María de Jafra con la rectoría (el rector de Jafra ya es mencionado en el 1305).

Faustino Calderón es un apasionado de los deshabitados, que lleva treinta años visitando estos lugares, incontables los kilómetros caminados y más de mil pueblos visitados, ha creado una página web con información de sus visitas.


Por lo que respecta a Jafra, destaca el poder haber contactado con los últimos habitantes vivos, parientes de la familia Torrents, y hablar con ellos. Concretamente se entrevistó con Rosa Mora Benedé y de la entrevista, que está en la web, y que reproduzco aquí, puede deducirse que el modo de vida en Jafra no muy diferente era del de Marmellar, carecían de luz eléctrica y de agua canalizada.


■ “Un tío mío que se encontraba haciendo el servicio militar a las órdenes del coronel Ignasi Torrents i Piserra, barón de Jafre, se entera de que el puesto de masovero en la baronía estaba vacante tras la marcha de los últimos que vivieron allí: el matrimonio formado por Pepe y Amparo. Se lo comenta a mis padres y como mi padre era muy aventurero y tenía ganas de recorrer mundo (había pensado en marchar incluso a Argentina) se entusiasma con la idea de marchar de masovero a Jafre. Va primero él solo a visitar el lugar y a llegar a un acuerdo con el barón y luego a los pocos días ya vamos todos”.


■ “Atrás dejamos Benissanet en la Ribera del Ebro (Tarragona) y nos vamos toda la familia: mis padres Joan y Lorenza (natural de Grañen, en Huesca), mis hermanos pequeños Joan (11 años), Josep (7 años) y yo, Rosa (13 años)”.



■ “Cuando llegamos a Jafre mi madre casi se espanta de ver la soledad del lugar y exclama a su marido: ¡¡Joan, donde me has traído!! El conductor del camión que nos había traído a nosotros y los muebles al ver la situación le dice a mi madre: Lorenza, ¿cargamos otra vez todas las cosas y nos volvemos para Benissanet? A lo que mi madre respondió con resignación: ¡¡No!! Ya que estamos aquí probaremos. En aquel momento (octubre del año 54) nos establecimos en Jafre”.


■ “Hacía pocos días que se habían marchado los anteriores masoveros, solamente vivía allí el pastor (Paco) con su mujer (Josefina), una hija recién nacida y dos mozos (padre e hijo) provenientes de un pueblo de la Terra Alta de Tarragona. Los bienes con los que contábamos eran alrededor de cien cabras, un macho y un burro, además de un pequeño huerto”.


■ “Mi padre, después de echar cuentas y viendo que pagando la renta al barón las ganancias no alcanzaban para tantos, decide prescindir de los dos mozos y hacer él las tareas del campo con la ayuda del pastor, por lo que a mi hermano Joan y a mí nos tocaba el pastoreo con las cabras”.



■ “Mi padre y el pastor se dedicaban a cortar leña de pino y hacer fardos para bajarlos a Sitges puesto que en aquellos años había muchos hornos para elaborar el pan. Mi madre se levantaba a las cinco de la mañana para ordeñar las cabras y después de vaciar la leche en los cántaros, los cargaba en el burro y hacía diariamente los ocho kilómetros que había hasta Sitges. Allí una parte de la carga la dejaba en una lechería y otra parte la llevaba a la estación de tren donde la recogía un señor para llevarla a Barcelona”.


■ “Además con los productos que recogíamos del huerto (tomates, pimientos, judías), una parte era para consumo de la casa y otra parte la llevaba a vender a Sitges donde tenía varios clientes que se los compraban (casas particulares y pensiones). Así, de esto era de lo que vivíamos: la leche, la leña y los productos de huerta. También venía un carnicero de Sitges a comprar algunas veces cabritos”.



■ “Mi madre iba a Barcelona cada mes a pagar la renta al barón y a cobrar la leche y aprovechaba para comprar algunas cosas. El pan lo comprábamos en Sitges y para beber agua, había dos aljibes en Jafre que se llenaban con agua de lluvia”.


■ “Luz nunca tuvimos y nos iluminábamos con los candiles de carburo”.


■ “La fiesta mayor de Jafre era el 8 de septiembre pero nosotros ya no la conocimos. Creo que después de la guerra ya no se hicieron”.


■ “El médico estaba en Sitges. Una vez mi padre cogió una pulmonía y tuvimos que bajarlo en un carro hasta allí. La correspondencia la recogíamos en el bar Español en Sitges. Como no había escuela y la de Olivella y Sitges quedaban muy lejos pues no fuimos en esos años. Mi madre cuando iba a Barcelona compraba unos cuadernos de caligrafía y de cuentas y con eso íbamos un poco manteniendo la escritura y las reglas básicas. Mi hermano pequeño cuando ya nos bajamos a vivir a Sitges hizo cuatro cuatro cursos en un año para recuperar el ritmo escolar”.



■ “Había seis mases en los alrededores, pero yo solo conocí habitado el Mas Vendrell. La Fassina, Mas Llorenc, Mas de Baix, Mas de Dalt, Mas Nou y El Morsell ya estaban deshabitados. En Jafre la vida era muy monótona y no había mucho con que entretenerse pero nosotros nos los pasábamos bien de cualquier manera. Algunos domingos bajábamos a Sitges al cine y luego a las once o las doce de la noche de vuelta para Jafre. Otras veces nos íbamos hasta La Plana Novella que era una gran masía propiedad de unos indianos que habían hecho fortuna y allí nos metíamos a jugar por un jardín que tenía mucha variedad de plantas y árboles o montábamos en una barquita que había en un pequeño lago”.



■ “En el año 56 cayó una nevada muy grande como no recordaban los más viejos del lugar. Nos quedamos aislados varios días. Para colmo de males el barón acumuló muchas deudas por problemas económicos y acabaron embargándole los bienes que tenía en Jafre: las cabras y el macho. El burro se salvó porque cuando vinieron a hacer el embargo lo tenía mi madre en Sitges. Al quedarnos sin las cabras como medio de vida ya era imposible seguir viviendo allí. Aun así estuvimos unos meses más. Mi madre se encargaba de lavar la ropa en el hotel Subur de Sitges. Más tarde mi padre se colocó también a trabajar un huerto que tenía el hotel y mi hermano Joan en el mantenimiento del garaje. Se quedaban allí toda la semana y subían a Jafre en días sueltos”.



■ “Aquí nos quedamos durante un tiempo mi hermano Josep y yo para que no nos robaran los muebles y las cosas que teníamos aquí hasta que nos pudiéramos instalar definitivamente en Sitges. El pastor y su familia se marcharon a Vallcarca y nosotros lo hicimos al barrio del Poble Sec en Sitges. Esto fue en el año 1957”.


Afirma Faustino Calderón que “a partir de 1957 Jafre entró en un letargo infinito en el que los saqueos y el deterioro fueron haciendo mella en las edificaciones”.


“En 1997 lo compró la Diputación de Barcelona con intención de dotarla de infraestructuras para realizar allí diversas actividades como talleres o escuelas de oficios, pero la cosa al final quedó en nada. Las únicas obras realizadas consistieron en poner una capa de hormigón a modo de tejado en la cubierta de la iglesia para evitar las filtraciones de agua y su hundimiento y vallar todo el perímetro de la baronía para impedir el paso a la gente con la idea de que no hubiera más vandalismo”.



Pese a ello, de nada ha servido este “mantenimiento” porque al asomarse por la entrada de la iglesia puede verse al fondo, en el altar mayor, vigas de madera desprendidas y una enorme cantidad de luz natural que proviene de arriba, detalle indicador de que el techo de la iglesia se ha hundido.


Al igual que Marmellar, Jafra tiene su historia negra, historia de pueblo maldito, cargada de misterios y psicofonías. Sin embargo, a diferencia de Marmellar, no he encontrado ningún tipo de pintadas ni grabados que sugieran la realización de rituales satánicos”

Probablemente eso se deba a que el núcleo principal del pueblo está completamente perimetrado, rodeado completamente por una valla metálica que impide acceder a su interior. Si algún tipo de simbolismo satánico pintado hay, debió producirse antes de la creación del perímetro.


No obstante, aunque ahora se quitase la valla, está todo el núcleo del pueblo tan invadido por la maleza y el sotobosque que es ya físicamente inaccesible sin las herramientas apropiadas.


La leyenda

Cuenta la leyenda que hace cerca de un siglo, una familia de origen austriaco y de mucho dinero, se mudó a una Masía abandonada que se encontraba un tanto alejada del pueblo más cercano, en este caso Jafra en el Garraf. La familia no era muy sociable, de hecho no permitían a los hijos salir del sendero y tampoco dejaban entrar a otras personas.


Esto es porque se sabía que los hijos tenían una enfermedad en la piel y al parecer los padres no querían que nadie los viera.


En ese tiempo, el padre de la familia, quien se dedicaba a la medicina, mandó a construir un jardín para que sus hijos pudieran jugar, la obra se construyó en 3 años y llevaba la firma de un arquitecto de renombre en aquel entonces (Jean-Claude Nicolas Forestier) y el jardín consistía en un enorme laberinto de árboles y arbustos, hecho exclusivo para sus hijos.


La leyenda comienza cuando la madre dio a luz a su cuarta hija, la cual llamaron Melinda. El parto fue dentro de la Masía y la madre murió esa noche. Desde ahí comenzaron a suceder sucesos extraños.


Los otros hijos fueron muriendo uno a uno (se atribuye a la enfermedad que tenían). El padre se sentía muy angustiado, ya que sólo quedaba su hija Melinda con vida. También se dice que el padre envenenaba a los niños con sopa de rana.


Los jardineros y ayudantes de limpieza abandonaron su trabajo porque el señor de la casa se comportaba de manera extraña (dicen que de un momento a otro se enfurecía como un maniático).


Una noche de octubre, Melinda a sus seis años huyó al jardín, perseguida por su padre completamente enloquecido. Dice la leyenda que la niña se cayó al pozo del jardín y nunca más se supo del paradero de ella ni del de su padre.


Es por eso que se dice que en los bosques del Garraf aparece el fantasma de Melinda, quien ayuda a los visitantes que se encuentran extraviados y les señala el camino, para ayudarlos a escapar de las garras de su malvado padre.


Otros dicen que en las curvas del Garraf han visto las apariciones del espectro de una niña que atribuyen a Melinda, razón por la que la conocen por la niña de la curva.

Pocos techos se conservan ...

Saber mas ...

■ España Sagrada.

■ https://blocs.mesvilaweb.cat/elbarrinaire/?p=230494

■ https://www.heraldicafamiliar.com/nombre-wifred/

■ http://consellodacultura.gal/mediateca/extras/CCG_2010_Toponimia-e-cartografia.pdf

■ Etimologia

■ https://pueblosdelolvido.com/jafra-barcelona/

■ http://lospueblosdeshabitados.blogspot.com/search/label/Jafre

■ https://xn--turismoporespaa-crb.com/la-leyenda-de-jafra-garraf/

Fotos


Reconocer árboles y plantas Garraf


Margalló

Endrinas

Endrinas

Enebro







Cerezos silvestres
No son tantos ni tan tempranos como los cerezos cultivados para su comercialización, es un fenómeno cien por cien natural y suele coincidir con la floración de los múltiples majuelos, o espinos blancos, con los que comparten hábitat. Si tenéis ocasión no dejéis de visitar una de las zonas donde existan cerezos silvestres en su época de floración.

Son cerezas muy pequeñas, pesan entre 2-4 gr y miden entre 9-14 mm. Primero son de color verde, después amarillento, luego rojo y cuando están bien maduras su color es granate. De forma globosa o ligeramente cordiforme.

Suelen madurar a partir de mediados del mes de julio.
Proporcionalmente tienen el hueso más grande y menos pulpa que las cerezas cultivadas y las guindas. Cuando están bien maduras estas cerezas son muy jugosas, con sabor dulce, ligeramente amargo y muy aromáticas, recuerda al sabor de las cerezas, las ciruelas y los madroños combinados.
Fruto, hueso y semillas de cereza silvestre, guinda y cereza cultivada.

Al abrir varios huesos de cerezas silvestres hemos comprobado que casi todos contienen semillas viables. Esta propiedad, que no presentan la mayoría de las cerezas de los cerezos cultivados, facilitará su reproducción natural si encuentran las condiciones apropiadas.

La madera de estos cerezos es dura, veteada, de grano fino y con tonos rojizos. Es excelente para ser torneada y fabricar muebles e instrumentos musicales. Por esta zona existen antiguos muebles de madera de cerezo, escaños, camas, alacenas, armarios, etc., aunque es mucho más habitual que sean de madera de nogal.



En los inviernos de la segunda mitad del siglo pasado era muy frecuente observar por estos montes personas arrancando multitud de pequeños cerezos. Su destino eran las comarcas próximas de cultivo de cerezos donde servían de patrones. La mayoría de los viejos cerezos que allí existen están injertados sobre cerezos silvestres de esta zona. Hoy esta práctica extractiva no existe, suponemos que se utilizan patrones comerciales, esto hace que cada año haya más cerezos de monte en esta sierra.





Cardos








Moras



Enebro

Enebro

Podemos seguir un itinerario perfectamente señalizado
Itinerario Parc Castell

Simplemente pasear fotografiar y disfrutar de los inumerables árboles, arbustos, matorrales,plantas y disfrutar de sus floraciones


Violeta 

Alzina en Pza. Begas

Campanilla Alquilea Vulgaris

Espino Blanco

Rosal Silvestre

Añadir leyenda


Ahora en verano podemos ver muchas floraciones, podemos fotografiar y mas adelante clasificar esas plantas silvestres para descubrir sus propiedades, utilizades, características así como la floración, la podeís encontrar en la web (muy completa): 
http://herbarivirtual.uib.es/ 

Bruguera

Carrizo
Tomillo

Coscoja

Encina

Enebro

Espino Negro

Ginesta

Jara Blanca

Lentisco













Margalló
Genciana
Ginesta Triflora
Romaní
Tojo


Pino Carrasco


Caesalpina Gilliesi








Chumbera


Symphyotrichum ericoides


Ginesta

Aloe Saponaria


Esparraguera Silvestre




Itinerario botánico de la Pleta 
Ruta por la naturaleza El itinerario botánico de la Pleta es un recorrido circular por el Parc del Garraf que permite conocer distintas especies características del territorio. Además, dispone de paneles en braille para los invidentes y los 650 primeros metros están adaptados para personas con movilidad reducida. Con una orografía peculiar que combina el blanco de la piedra calcárea con espacios hundidos de viñedos y paredes de piedra seca, el Parc del Garraf ofrece una variada muestra de fauna y flora mediterráneas. De la flora, fundamentalmente constituida por grandes conjuntos de matorrales, hay que destacar el palmito 











































































































































El Garraf florece



Después de las cuatro gotas que 
(especie casi autóctona y abundante en la zona), el carrizo (una planta difícil de encontrar fuera del parque) y especies de origen africano. También encontramos arbustos menos exóticos, como el lentisco o la carrasca. 

























El itinerario, no muy grande, apenas cuarenta minutos, pero es una gozada contemplar la floración de las plantas que están brotando, ahora casi en primavera.














La comunidad vegetal del Garraf es la màquia del garric y el margalló,  que actualmente está en regresión.
























Se pueden ver arbustos como el lentisco (Pistacia lentiscu), la coscoja (Quercus coccifera), el palmito o margalló (Chamaerops humilis), la ginesta o retama (Spartium junceum), el espino prieto (Rhamnus lycioides), el acebuche (Olea europaea var. sylvestris) el enebro (Juniperus oxycedrus), o el brezo (Erica multiflora).

O en el estrato herbacio: el listón (Brachypodium retusum) y el càrritx o espiguilla (Ampelodesmos mauritanica) principalmente.
La estapa o jara blanca

La estepa o jara negra
Respecto a la fauna, hay que decir que las condiciones climatológicas del macizo de El Garraf, donde está el parque, actúan como un riguroso mecanismo de selección. No hay muchas especies que hayan conseguido hacer suyo este espacio, pero precisamente por su privilegiada condición se pueden calificar de muy valiosas. 


Madroños

Uno de sus recorridos es el itinerario botánico de la Pleta que es circular y exclusivo para viandantes, permitiendo conocer 33 especies características del parque. En dos zonas hay bancos para que los visitantes puedan sentarse a descansar. El recorrido tiene una longitud de aproximadamente 1.300 metros, de los cuales 650 están adaptados para personas con discapacidades motrices. Además, el itinerario dispone de paneles escritos en braille para que los invidentes también lo puedan seguir. Empieza en La Pleta, que es una masía modernista construida por Francesc Berenguer y el antiguo pabellón de caza de la familia Güell. Desde el parking sale el camino que va hacia el bosque de pinos y después hay que seguir hacia el sur, hasta llegar a la carretera. Con otras rutas, de diferentes niveles de dificultad, se pueden conocer con detalle los rincones del parque. La del Fondo de Vallgrassa permite disfrutar de muy buenas vistas del macizo y de los alrededores, y la de las Masies del Garraf recorre las masías que están repartidas por el territorio. A pie distancia del recorrido: 1,2 km Duración: 40 min 
Época de visitas: Todo el año 
Parque del Garraf por la carretera Rat-penat hasta el Centro de Información del Parque. 








































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